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Cámara de vacío

Intervención

Vitrinas del metro División del Norte, Ciudad de México.

Junio 2006

 

A mediados de Mayo se nos invitó (integrantes del Seminario de Medios Múltiples) a exponer en una vitrina del metro División del Norte. Platicamos sobre lo que se iba a presentar ahí pues estábamos indecisos entre poner una pieza individual sobre el trabajo que cada uno había desarrollado a lo largo del seminario, o hacer algo colectivo. Decidimos hacer algo colectivo.

 

Nos reunimos el primer seminario y el segundo para dar propuestas. Para ese momento sólo faltaba un mes para las votaciones en las que se elegiría presidente de México. El candidato de izquierda tenía grandes posibilidades de ser el “primer mandatario” de este país; ese tiempo fue de gran expectación. Los medios propagandísticos propiciaban violencia entre aquellos que votarían por el candidato de izquierda y aquellos que votarían por el de derecha, el de centro izquierda figuraba poco. Decidimos abordar el tema de las elecciones como una cámara de vacío, como un espectáculo en el que se sostenía un remolino de absurdas imágenes y colores sin un mensaje concreto más allá de su vacuidad.

 

Nos dimos a la tarea de recolectar la mayor cantidad de propaganda que estaba esparcida por toda la ciudad. En ese momento ya era tiempo de que los gobiernos locales recogieran toda la propaganda. Los camiones recolectores cargaban grandes volúmenes de estos cartones y plásticos multicolores entremezclados con la basura de las casas y negocios. Nosotros ayudábamos a la tarea de limpieza, recogiendo directamente de los postes y paredes lo más que podíamos transportar en microbuses, autos, taxis, etc. Éramos diferentes brigadas. Un compañero y yo fuimos frente al estadio Azteca, a la transferencia (como se le llaman a los centros de acopio de basura que rellenan a los contenedores desplazados por trailers) que frente a este lugar se ubica. Allí hicimos contacto con “El Panda”, un trabajador que nos conectó con un buen cargamento de rostros sonrientes que procuraron nuestro voto. Era lunes y se estaba realizando el conteo rápido. Se suponía un fraude electoral. De camino al taller escuchábamos por la radio (con el auto inundado de basura electoral) los diferentes comentarios que juzgaban de imposible tal cosa. También se escuchaban los que daban por evidente tal cosa, ambas partes siempre escandalosas.

 

El plan era colocar las caras de todos los candidatos que se encontraban en toda esa basura contra el cristal de la vitrina, hacer con un plumón una caricatura del personaje e invitar a los transeúntes de dicha estación del metro a que ingresara a la vitrina y participara en la caracterización de los candidatos: colmillos, baba, parches, yunques, tangas, chichis, moscas, abejas, lo que quisieran. Al centro de la vitrina de 13 metros de largo, enmarcado por todas estas caracterizaciones, estaría colocada una gran tómbola en la que volarían, con ayuda de tres ventiladores, miles de papelitos de colores que habrían de ser recortados de los carteles de campaña que habían estado por toda la ciudad.

 

La vitrina se llenaba poco a poco de candidatos conocidos y desconocidos. El pasillo también se llenaba de gente. Cada vez eran más las personas que se detenían a curiosear, se acercaban a preguntar, los invitábamos a participar. Las inconformidades tanto como las celebraciones por esta instalación no se hicieron esperar. Dentro de la vitrina mientras dibujábamos con el plumón pegado al vidrio y muy atentos a lo que hacíamos nos distraían los golpes y manotazos sobre la superficie de las ventanas que algunos transeúntes indignados o contentos realizaban. Lo curioso es que las expresiones de rechazo y aprobación eran muy parecidas lo que provoco en nosotros una sensación de inseguridad cada vez que golpeaban sobre el vidrio: – ¡Toc, toc, toc! -hey tú-(gritaban) –huevos-. ¡Toc, toc, toc! –chinga tu madre pendejo-. ¡Toc, toc, toc, -hey, hey, - esta bien chingon-. ¡Toc, toc! –no mames pinches mentirosos- ¡Tac, tac, tac!- ¡arriba el peje! –muy bien esta padre-. ¡Viva calderon! Otros buscaban platicar con nosotros encontraban la puerta lateral de la vitrina y nos gritaban desde ahí. Unos solo querian saber de que trataba otros no querían saber nada solo convencernos de que estaba mal caricaturizar a los políticos sobre todo adultos mayores. Algunos más nos alentaban a “seguir haciendo cosas así” y los menos nos lanzaban entre líneas amenazas indirectas: - Cuando yo era chavo y estudiaba en CU tenía un amigo que era porro, le pagaba el PRI -el cabron era un ojete hijo de la chingada llego a matar gente- si salía con el a mi siempre me protegía el procuraba no meterme en sus broncas –siempre iba armado- . Pero un día que salíamos de un partido en el estadio de CU veníamos saliendo cuando había un tipo con una escopeta arriba de nosotros y le voló la cabeza. Tengan cuidado.

 

Mientras más dibujos hacíamos la situación se tensaba más. Gente de traje tipo guarura caminaba de un lado a otro viendo lo que hacíamos, otros nos tomaban fotos (a nosotros no a los dibujos) y cuando veían que nos dábamos cuenta salían corriendo como si fuésemos a perseguirlos o hacerles algo. Después de recibir agresiones y felicitaciones desde señas hasta gritos de triunfo y aprobación, o de desprecio y humillaciones, la instalación “Cámara de Vacío”, sin haberla concluido, fue censurada consecuencia de un periodicazo. Apareció, en la primera plana del periódico La Crónica, un dibujo de Felipe Calderón y otro de Abascal, ambos con una tanga de PROVIDA. Personajes que sólo integraban a lo sumo el cinco por ciento de los dibujos distribuidos a lo largo de una vitrina de trece metros. Se dijo en este medio impreso que habíamos recibido el apoyo del gobierno local, que los autores de eso que “llamábamos arte” eran asalariados de Encinas. Lo que es rotundamente falso. Deslinde que llega al límite entre lo necesario y lo ridículo.

 

Víctimas del espectáculo conseguimos una primera plana y un seguimiento de esta obra en cuatro diferentes periódicos; al punto que escribieron un par de especialistas: Jorge Juanes y ¿? sobre la instalación titulando el artículo como: “Arte Basura” a propósito de la instalación “Cámara de Vacío”.

 

Todo el texto que se publicó en el diario la Crónica argüía que los que habían relizado la pieza tuvieron que desplazar a unos jóvenes de la ENAP que tenían asignado el espacio de la vitrina infiriendo así que los que habían realizado la instalación no éramos nosotros. El periódico dedico la primera plana a la instalación durante tres días continuos con el fin de utilizar la polémica que estaba causando la pieza contra el gobierno del Distrito Federal. Encinas, que en ese momento despeñaba su función como jefe de gobierno del Distrito federal, por su parte ordenó clausurar la instalación debido a esta misma noticia. Así fue como el periódico y la gente que pagó la noticia nos utilizaron para desprestigiar al gobierno de la ciudad y clausurar algo que les desagradaba de sobremanera. Fue tapada al día siguiente con publicidad del metro de tal manera que no dejaba ver absolutamente nada de lo hecho. En verdad fue una experiencia espectacular dentro de una cámara llena de vacío.